Los maestros somos fotógrafos


El maestro fotógrafo (1) Enfoca, (2) Captura y (3) Revela. Tres sencillos pasos, tres sencillas acciones, que bien realizadas nos permitirán generar una nueva visión educativa, más centrada en el ser, en sentir, en conocer, en hacer, en emocionar y emocionarse, en vivir y en cooperar. Tres sencillos pasos que nos harán alejarnos de la idea de que educar significa pedir a los niños que dejen de comportarse como tal para hacerlo como adultos.


1. Enfocamos lo positivo e importante: ¿Qué es lo realmente lo positivo e importante? Sin duda alguna, los intereses, preocupaciones y situaciones vitales que afectan a nuestros alumnos. Entrar a la escuela debe implicar entrar a la vida y no salir de ella como ocurre en muchas ocaciones. La escuela debe nutrirse y dar importancia a lo que el niño vive, a lo que le ocupa y le preocupa. Un maestro es fotógrafo porque es capaz de llenar de vida, colores y tonalidades los espacios educativos y cualquier suceso que en ellos ocurre. Porque es capaz de utilizar el zoom para abrir las mentes de sus alumnos y enseñarles a amar el aprendizaje. Para conseguirlo tan solo tenemos que disminuir el número de ejercicios y aumentar el número de experiencias; sustituir el aburrimiento y la rutina por la alegría y el asombro; fotografiar con gran esmero y profesionalidad todo aquello que es importante para los alumnos y por lo tanto, también para nosotros.



2. Capturamos momentos muy especiales: los maestros tenemos el privilegio de capturar momentos especiales en los que aflora la creatividad natural de los alumnos, su profunda curiosidad y su intuición innata. Existe un componente pedagógico imprescindible que es el responsable de todos estos momentos. Ese componente es simple: depositar altas expectativas en el alumnado, ver sus capacidades, confiar en las fortalezas de cada niño, ser optimistas y animarlos. Cada uno de nosotros ignoramos aspectos de nosotros mismos que los demás sí perciben; es lo que en psicología se denomina "área ciega". Aquí está nuestra labor como fotógrafos. Podemos hacerles ver lo que no ven y guiarlos para que aprendan a investigar y a descubrir sus capacidades y talentos.



3. Extraemos del negativo un aprendizaje revelado: si nos centramos en los intereses, preocupaciones y situaciones vitales de nuestros alumnos y si depositamos en ellos altas expectativas, estaremos formando personas autónomas con capacidad para pensar y decidir. El revelado hay que hacerlo con mucho cuidado y teniendo en cuenta algunos de los aspectos negativos que impiden a la escuela, en ocasiones, ser humanista. Hablo de la imposición a todos los estudiantes de un aprendizaje rutinario y memorístico, de la parafernalia didáctica de determinados métodos conductistas ("la letra con sangre entra"), de la dinámica organizativa febril de muchos centros educativos, de la enfermedad de la prisa, del síndrome "libro clavo" (libros de texto para todo y para todos), etc. Nuestros alumnos necesitan que confiemos en ellos, que les permitamos hablar, moverse, hacer y equivocarse; haciéndoles y haciéndonos ver que es así como aprendemos.

Publicado por Manuel Velasco
(http://www.elblogdemanuvelasco.com/)